El Senado de la República aprobó este miércoles la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación, una reforma que impone aranceles de entre 5% y 50% a más de 1,400 productos provenientes de China y otros países asiáticos con los que México no tiene tratados comerciales. La medida, que entrará en vigor el 1 de enero de 2026, busca fortalecer la producción nacional y fomentar la relocalización de industrias estratégicas.
El decreto fue avalado por 76 votos a favor, cinco en contra y 35 abstenciones, tras haber sido declarado de urgente resolución. Con ello, la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum culmina su paso legislativo y será enviada al Ejecutivo para su promulgación.
De acuerdo con el Senado, los nuevos gravámenes buscan “evitar distorsiones del mercado y reducir la dependencia de importaciones”, especialmente en sectores sensibles como el textil, acero, aluminio, plásticos y electrodomésticos. En cifras, los bienes afectados representan más de 52,000 millones de dólares en importaciones anuales, es decir, alrededor del 8.6% del total nacional.
Entre las fracciones arancelarias sujetas a cambio figuran 706 de textiles, 249 de hierro y acero, 94 de automóviles y autopartes, y 81 de plásticos. Unas 316 de esas categorías actualmente no pagan impuestos a la importación, mientras que otras ya enfrentan tasas de entre 10% y 35%.
Los grupos opositores advirtieron que el alza de aranceles no basta por sí sola para impulsar la industria nacional y reclamaron una política integral de reindustrialización. Aun así, el Gobierno federal estima que la nueva ley permitirá proteger más de 320,000 empleos en estados clave como Nuevo León, Jalisco, Ciudad de México, Querétaro y Estado de México, en un contexto marcado por la próxima revisión del T-MEC en 2026.