Mariupol Bombardeos

Kiev desafía a Putin y se niega a entregarle Mariúpolo

Internacional

La ciudad de Mariúpol, sometida desde hace tres semanas a un feroz asedio a cargo de las fuerzas rusas, seguía resistiendo ayer en una situación “muy difícil” después de que el gobierno ucraniano hubiera rechazado de lleno el ultimátum para rendirse y deponerse las armas, un plazo que expiraba antes del amanecer. Ucrania exigió que se abrieran dos corredores humanitarios en la ciudad sin condicionarlos a la capitulación.

Cientos de miles de habitantes están atrapados en esta localidad del mar de Azov desde hace más de veinte días, muchos sin agua, calefacción ni electricidad. Según las autoridades, al menos 2.300 habitantes habrían muerto.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha acusado a Rusia de crímenes de guerra en Mariúpolo, una denuncia de la que se hizo eco ayer la Unión Europea (UE) en boca de su alto representante. “Esa es la palabra, debemos decirlo. Lo que está pasando en Mariúpol es un crimen de guerra masivo, lo están destruyendo todo, bombardeando y matando a todos, de forma indiscriminada”, declaró Josep Borrell. En la batalla de Mariúpol, murió el subcomandante de la flota rusa del mar Negro, el capitán de primer rango Andrei Palii, según informó el gobernador de Sebastopol.

Para reforzar la “operación militar especial” rusa en el sur de Ucrania, el barco Orsk , de la flota rusa del mar Negro, atracó ayer en el puerto ucraniano de Berdiansk, situado a menos de 90 kilómetros de Mariúpol, en el mar de Azov, para descargar vehículos blindados. Este tipo de embarcaciones, que tienen su base en la península de Crimea, pueden transportar hasta 20 tanques o 40 blindados. Más al oeste en la línea costera, las autoridades de Odessa, el principal puerto del mar Negro, informaron que fuerzas navales rusas habían bombardeado algunos bloques residenciales de las afueras de la ciudad. El ataque, el primero de este tipo sobre Odessa, no habría causado víctimas, pero sí provocado un incendio.

Estas informaciones coinciden con un aumento de la actividad naval rusa en el mar Negro detectada por el Pentágono. Según EEUU, Rusia dispone de “una docena de buques de guerra, embarcaciones de combate anfibias, barcos de superficie, pescaminas y patrulleros en el norte del mar Negro”.

Los ataques también se repitieron en la capital ucraniana, Kiiv, donde una ofensiva aérea el domingo por la noche destruyó un centro comercial y dañó varios bloques de apartamentos. El bombardeo causó ocho muertos, según el fiscal general de Ucrania, quien informó también de que, de madrugada, una bomba había impactado en un tanque de amoníaco de una planta química en las afueras de Sumi, en el este, y había causado un escape.

Un portavoz del ejército ruso, Ígor Konashénkov, achacó el escape a una “provocación planificada“ por parte de fuerzas ucranianas para poder acusar a Rusia de un ataque químico. El portavoz también aseguró que las fuerzas rusas habían matado a unos ochenta militares ucranianos y extranjeros en un ataque nocturno con misiles de crucero contra un campo de entrenamiento en la región de Rivne, en el oeste del país.

En Kherson, en el sur, el ejército ruso dispersó ayer por la fuerza una manifestación contra el empleo y causó varios heridos. Las fuerzas rusas dispararon al aire y utilizaron granadas aturdidoras y de gas.

Finalmente, ayer se supo la muerte de un superviviente del campo nazi de Buchenwald en un bombardeo en la ciudad de Járkov, en el este. Boris Romanchenko, de 95 años, murió cuando un misil impactó en el bloque de pisos en el que residía.

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