El Gobierno de Jalisco y el Consejo Regulador del Tequila (CRT) firmaron un nuevo convenio de colaboración para consolidar un modelo de producción agroindustrial responsable, con énfasis en la protección ambiental y la conservación de los ecosistemas donde se cultiva el agave.
Este acuerdo fortalece la apuesta por un tequila libre de deforestación, respaldado por la certificación Agave Responsable Ambiental (ARA). Gracias a esta herramienta, se han protegido más de 15 mil hectáreas de bosque y se ha registrado el cultivo de 402 millones de plantas de agave, reafirmando a Jalisco como referente internacional en sostenibilidad dentro del sector tequilero.
Herramientas tecnológicas para un cultivo responsable
Con el objetivo de brindar mayor transparencia y facilitar la planificación agrícola, el Gobierno del Estado ha desarrollado herramientas como el Mapa Jalisco, una plataforma que permite a los productores identificar si sus terrenos son aptos para el cultivo de agave sin afectar áreas forestales.
Según Karina Hermosillo Ramírez, Coordinadora de Gestión del Territorio, esta iniciativa representa una visión conjunta entre autoridades, industria y comunidades, enfocada en minimizar el impacto ambiental y garantizar la viabilidad del sector a largo plazo. “Proteger suelos y fuentes de agua es indispensable para que la cadena de valor siga generando inversión, empleo y arraigo en Jalisco”, apuntó.
Resultados tangibles en sustentabilidad
Desde la implementación de la certificación ARA, la agroindustria tequilera ha adoptado un esquema de autorregulación, donde solo se permite registrar agave proveniente de zonas compatibles con criterios ambientales. Esta acción ha permitido certificar hasta hoy más de 1.8 millones de litros de Tequila ARA, elaborados sin que su producción haya generado deforestación.
El sistema ARA fue registrado en 2021 ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), tras una agenda de trabajo establecida en la COP25. Actualmente, el mecanismo ha identificado más de 121 mil hectáreas cultivadas por 15,376 productores, todos bajo estándares de sustentabilidad.
Metas claras hacia 2027 y 2030
Durante la firma del convenio, la titular de la SEMADET, Paola Bauche Petersen, subrayó que este acuerdo va más allá de lo institucional. Representa un compromiso colectivo para enfrentar los desafíos globales en materia ambiental. La meta, dijo, es que para 2027, todo el agave destinado a la producción de tequila en Jalisco provenga de tierras que no hayan sido deforestadas desde 2016.
Hasta el momento, se han generado más de 213 mil reportes de compatibilidad, lo que ha permitido identificar más de 400 mil hectáreas libres de deforestación, evitando la pérdida de al menos 15 mil hectáreas de bosque.
Impacto económico con responsabilidad ambiental
Mauro Garza Marín, Coordinador de Crecimiento y Desarrollo Económico, destacó la relevancia del tequila no solo como símbolo cultural, sino como un motor económico. “Más de 100 mil familias dependen directamente de esta industria”, recalcó, además de resaltar que más de 300 millones de litros de tequila representan a México a nivel internacional. También hizo énfasis en el compromiso ambiental demostrado por grandes empresas del sector.
Por su parte, Fernando de Jesús Guerrero Vázquez, vicepresidente del CRT, afirmó que la certificación ARA es solo una de varias acciones que la agroindustria ha implementado rumbo a 2030. “Hemos avanzado en buenas prácticas agrícolas, eficiencia energética, tratamiento de residuos y economía circular”, afirmó.
Liderazgo nacional en producción sustentable
La Estrategia de Sustentabilidad de la Cadena Agave-Tequila busca transformar todo el ciclo productivo bajo estándares responsables. Este convenio refuerza el liderazgo de Jalisco en la promoción de un tequila que no solo encarna tradición y orgullo nacional, sino que también responde a los retos ambientales del presente y futuro.
El evento contó con la presencia de representantes de instituciones clave como la SEMARNAT, CONAFOR y PROFEPA, lo que reafirma la relevancia de esta alianza como ejemplo de cooperación entre sector público, privado y sociedad para garantizar un desarrollo económico con respeto al medio ambiente.