Euro Activo Refugio

¿Es el Euro el Activo Refugio? , ¿Sin Sorpresas con el AIB?

Economía / Empresa

Source: Canva editor 

Cuando las tensiones geopolíticas alcanzan su punto máximo, cuando prevalece la fragmentación financiera y los bancos centrales siguen siendo volátiles en términos de tasas de interés, los inversores acuden en masa a los activos refugio para proteger su capital, y estrategias como el CFD trading comienzan a ganar protagonismo por su flexibilidad ante la volatilidad.

Inexorablemente el Euro

Cuando los inversores acuden en masa al refugio seguro, el euro tiende a fortalecerse. Esto se debe principalmente al BCE, que ofrece un rendimiento del euro significativamente superior al que ofrecen la Fed y, de manera más general, la banca central global. Este comportamiento también influye en las decisiones dentro del CFD trading, donde los operadores buscan anticiparse a los movimientos del mercado ante señales de refugio financiero.


La línea compleja (que une el interés implícito de Estados Unidos a 1 mes a la tasa implícita de ICO) se coloca debajo de la franja clara cuando los inversores se sienten atraídos por los activos refugio. Sin embargo, se ha quedado atrás del rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 meses en los dos casos (pico de COVID y conflicto en Ucrania).

El impacto de la guerra y la respuesta del BCE

Después de la invasión rusa de Ucrania, el euro enfrentó un futuro incierto debido a su dependencia energética y su cercanía a la guerra. Aunque inicialmente cayó, repuntó abruptamente. El BCE subió sus tasas 9 veces consecutivas con los argumentos más duros en mucho tiempo. Recuperó la confianza en el largo plazo.

Percepción del euro en el CFD trading

Pero en el trading de CFDs las cosas se ponen interesantes. Con alta volatilidad en varios pares de divisas, las personas buscan movimientos asimétricos a favor o en contra del euro, y lo encuentran factible en ciertos pares como EUR/USD y EUR/JPY. El euro podría pasar de ser la divisa que reacciona a crisis políticas y normativas, a ser una más benévola; menos impactada que el dólar, que puede ser ‘caprichoso’, y reacciona de forma brusca, y menos apática que el yen japonés.

La revalorización del dólar

El dólar no está perdiendo su poder ni su demanda. Sigue siendo un refugio. Sigue siendo la divisa más usada y la que más reservas ocupa. Sin embargo, la reserva federal generó miedo con un mercado de dinero caro debido a tasas crecientes; estimulando el miedo de recesión en mercados emergentes con alta deuda.

En materia política, la polarización hace que algunas personas lleguen a cuestionarse qué tan probable es que quieran mantener sus refugios si cada dos años se pelean por el techo de deuda.

El rol del euro en un mundo multipolar

Finalmente, tendencias de desdolarización en el sur global y pagos energéticos en otras divisas (particularmente por Rusia a China) hacen que algunas personas comiencen a diversificar el riesgo de la divisa americana. En ese ámbito, el euro, neutral y orientado al comercio, tiende a atraer flujos.

Esto no quiere decir que el euro vaya a reemplazar al dólar en las transacciones internacionales. Falta mucho para eso, y hay que tomar en cuenta que en ese camino hay muchos escollos, empezando por la confianza de los financieros globales. Si nos atenemos al enfoque tradicional del “activo refugio”, aquél que mantiene o gana valor en los momentos de crisis, el euro pasa a tener más méritos que el resto.

Voluntad política y bases económicas

Otro aspecto interesante es que la institucionalidad económica y financiera de la eurozona parece haber ganado en solidez y confianza con relación a crisis internacionales pasadas, como la que comenzó en 2008. La vieja oposición de Alemania a cualquier intento de mutualización de la deuda ha cedido, aunque persisten divergencias políticas en el norte y el sur de la eurozona, y siguen pesando en las instancias de las decisiones colectivas.

Comparación económica con otras regiones

Además, la base económica de la eurozona se ve menos expuesta a los factores de crisis del momento actual que otras economías, en comparación por ejemplo con Japón, una economía enfocada en la exportación desde finales del siglo XX o los países que dependen mucho de la exportación de productos minerales.

Por último, el euro está, al menos de modo simbólico, en una posición central, entre el dólar, que está bajo la influencia de la Reserva Federal, es decir, del sistema financiero global, y del yen, que se encuentra bajo la influencia del banco central japonés, es decir, de un Estado-nación.

Unos desafíos persisten

Pero no todo es color de rosa para el euro. El BCE sigue lidiando con el difícil equilibrio. La inflación persiste en algunos de sus estados miembros, mientras que otros países atraviesan estancamientos económicos.

Hacer coincidir los tipos de interés adecuados para Italia y Alemania nunca ha sido fácil. A ello se suman las cuestiones de defensa y energía. La UE sigue dependiendo de la OTAN y de actores externos para su defensa, una vulnerabilidad que los mercados no siempre ignoran.

Desafíos estructurales pendientes

Permanecen, además, desafíos estructurales en la movilidad del trabajo, la integración de una unión bancaria, y la transformación digital. Quizás resulte esencial una unión fiscal más avanzada ni mecanismos más estrictos, de lo contrario, corre el riesgo de convertirse en algo frágil bajo la presión del futuro.

La fortaleza de la moneda, además, conlleva complicaciones. Un euro más fuerte llega a dañar a los exportadores, especialmente en países que dependen del turismo y la manufactura. Como en la mayoría de los refugios seguros, la demanda tiende a aumentar en el momento preciso en que las tensiones económicas alcanzan su punto máximo, creando una paradoja que el BCE debe navegar incesantemente.

¿Una inflexión o simplemente un desplazamiento temporal?

La verdadera pregunta no es si el euro ya es un refugio seguro. Es si lo está convirtiendo en uno. Los mercados no cambian de la noche a la mañana, y la psicología de los inversores es lenta en avanzar. Pero las señales están allí. Los bancos centrales aumentan sus reservas de euros. Los flujos de bonos cambian. Las principales corporaciones se resguardan en euros, no solo en dólares.

Desde una perspectiva minorista, incluso los inversores casuales de divisas están comenzando a ver el euro de manera diferente. Ya no solo se trata de realizar operaciones contra el dólar, es una afirmación más amplia sobre las tendencias globales a largo plazo. La iniciativa de inversión verde de la UE, el liderazgo regulatorio en los mercados digitales y el superávit comercial constante se suman a esta narrativa en evolución.

En última instancia

El euro no está exento de defectos, pero se está volviendo más difícil descartar su papel creciente en la gestión global de riesgos. Su ascenso no es dramático; no está destronando al dólar, pero es notable, constante y se basa en cambios estructurales que van más allá de los titulares. 

En un mundo cada vez más fragmentado e impredecible, el ascenso silencioso del euro puede señalar algo más que una tendencia momentánea. Puede ser el comienzo de un escenario financiero redefinido, donde “seguro” ya no significa singular.

Deja una respuesta