La guerra de Ucrania va por largo y puede convertirse en un conflicto sangriento e imprevisible. Así lo cree Washington y así lo ha expresado la directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Avril Haines.
En una comparecencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense, Haines ha afirmado que los objetivos estratégicos del líder ruso, Vladimir Putin, en Ucrania «probablemente no han cambiado» desde que se inició la invasión. “La naturaleza incierta de la batalla, que se está convirtiendo en una guerra de desgaste, combinada con la realidad de que Putin se enfrenta a un desajuste entre sus ambiciones y las capacidades militares convencionales actuales de Rusia, probablemente signifique que en los próximos meses podríamos avanzar en una dirección más impredecible y una mayor escalada de la violencia”, aseguró Haines. Aunque Rusia parece haber cambiado su estrategia y se ha centrado en controlar el Donbás,
La jefa de la inteligencia norteamericana ha subrayado que Moscú busca crear un puente terrestre desde la ocupada península de Crimea en Transnístria, en la vecina Moldavia, pero no puede hacerlo sin una mayor movilización militar.“Como mínimo, creemos que esta situación marcará el comienzo de un período de toma de decisiones más ajustado a las circunstancias de la ofensiva por parte de Rusia”, ha precisado. También ha añadido que Putin podría buscar «medios más drásticos» en el frente interno y en el extranjero para alcanzar sus objetivos, incluida la imposición de la ley marcial, el cambio de la producción industrial para sostener el esfuerzo de la guerra y «acciones militares de mayor envergadura”.
El Kremlin ha amenazado con el uso de armas nucleares, en una retórica que, según Haines, tiene como objetivo disuadir a Estados Unidos ya otros aliados para que no proporcionen a Ucrania más equipos de combate.