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Clausuran el Estadio Jalisco luego de violencia en el clásico

En el lugar, volaron los cascos, toletes y escudos. Nueve policías resultaron gravemente heridos. Foto Straffon Images

En el lugar, volaron los cascos, toletes y escudos. Nueve policías resultaron gravemente heridos. Foto Straffon Images

Por: César Octavio Huerta y Sergio Hernández Márquez

23 de marzo de 2014.- Esta madrugada, el Ayuntamiento de Guadalajara decidió clausurar el Estadio Jalisco luego de que al menos ocho policías fueron lesionados seriamente en la zona alta sur al intentar frenar a la barra de Chivas para que dejaran de lanzar bengalas durante el clásico tapatío.

Era casi el final del partido en el que Atlas y Chivas empataron a un gol, y los aficionados rojiblancos encendieron las bengalas, prohibidas en un evento de esta magnitud, las cuales volaban hacia la parte baja del estadio.

Ahí había unos 3 mil seguidores rojiblancos, barristas, a quienes la policía de Guadalajara intentó someter con un número insignificante de elementos, quizá 30, o menos, por lo que cuando los de seguridad entraron a esa sección del estadio fueron agredidos con una violencia desmedida.

Y así, comenzaron a verse escenas de como los barristas montoneaban a los policías quitándoles las macanas con las cuales golpeaban a los que querían imponer la autoridad, al mismo tiempo en el que otros los pateaban o los aventaban por las escaleras.

Incluso hubo equipo que portaba la policía que fue aventado por los barristas de chivas a la parte baja del estadio.

Algunos de los elementos de seguridad se resguardaron en una de la canastas donde se colocan las cámaras de televisión. Otros policías sólo miraban como lesionaban a sus compañeros, y preferían no intervenir ante la evidente desventaja en la que se encontraban.

En la esquina de la calle Monte Carmelo e Ixtlazihuatl es donde tenían a los policías heridos mientras llegaban ambulancias de la Cruz Verde para ser trasladados, aunque también algunos policías más fueron llevados en camilla a otra parte del estadio ya que no era fácil que las ambulancias accedieran al lugar porque la gente que asistió al estadio, 48 mil 500 según las cifras oficiales, salía al mismo tiempo.

En Monte Carmelo e Ixtlazihuatl atendían a los policías agredidos por la barra de chivas. Imagen: Sergio Hernández Márquez

En Monte Carmelo e Ixtlazihuatl atendían a los policías agredidos por la barra de chivas. Imagen: Sergio Hernández Márquez

Elementos de la policía de Guadalajara daban muestra de su molestia por el erróneo operativo de seguridad montado para la ocasión, al mencionar que ni siquiera pudieron revisar de forma adecuada a los elementos de la barra de chivas.

El Presidente Municipal, Ramiro Hernández García fue a visitar a los policías lesionados, que fueron trasladados al Centro Médico, del IMSS. Los dos más graves se reportaron ya fuera de peligro de muerte.

Las acciones de violencia no solamente se dieron en el estadio. En la Calzada Independencia, al final de partido, las escaramuzas entre seguidores de Chivas y Atlas se observaron con frecuencia, incluso con petardos.

Elementos de Inspección y Vigilancia del Ayuntamiento de Guadalajara clausuran el Estadio Jalisco. Imagen: César Octavio Huerta

Elementos de Inspección y Vigilancia del Ayuntamiento de Guadalajara clausuran el Estadio Jalisco. Imagen: César Octavio Huerta

Antecedentes

Hace un año, el 24 de febrero de 2013, los barristas de chivas dañaron a por lo menos 60 camiones procedentes de León, de aficionados que fueron al Estadio Omnilife a ver su equipo.

En esa ocasión las agresiones se dieron desde que ingresaban los autobuses a la zona metropolitana por la autopista, en territorio de Tonalá. Al final del partido, en el periférico, en territorio de Zapopan, fue cuando se dieron las más graves agresiones a los aficionados de León, sin que hubiera operativo alguno que los contuviera.

Entonces se anunció que las barras de Chivas estarían vetadas el Estadio Ominilife, pero a los meses fueron perdonados y ahora se les abrió de nuevo un espacio atrás de la portería sur y en la zona alta sur de ese inmueble.

El partido

Nada para nadie. En un duelo intenso en la cancha y en las gradas, el Atlas y las Chivas empataron a un gol.

Los aficionados de ambos equipos llegaron desde temprano al estadio Jalisco. Del lado sur de la Calzada Independencia, el símbolo arquitectónico de la división de clase tapatía, llegaron los de Chivas. Del lado norte, llegaron los del Atlas.

Ninguno de los dos bandos se miró la cara ni se confrontó directamente, hasta que dentro del coloso, de una cabecera a otra, se observaron. Entonces, fue en ese momento que comenzó el verdadero duelo, en un esplendoroso marco con un estadio Jalisco en su máxima capacidad.

Con la batalla de cánticos eterna, el encuentro comenzó con un  Atlas demostrando mayor peligrosidad y plegado al frente, sintiéndose amo y señor del partido. No obstante eso, dejó ir su momento al minuto 7, pues el brasileño Maikon Leite, en una muy buena jugada al frente, perdonó a las Chivas a unos metros de la línea final y falló rotundamente el medio gol que le dio el chileno Rodrigo Millar, quien lo puso mano a mano frente al portero Antonio Rodríguez, cuando la afición atlista estaba a punto de estallar en júbilo.

Lo que cambió el destino drásticamente para los locales, pues un minuto después, la misma situación se presentó con los rojiblancos, pero estos no perdonaron.

Jorge Enriquez de Chivas pelea el balón con Arturo Gonzalez de Atlas durante el clásico en el Estadio Jalisco. Foto: German Quintana/StraffonImages

Jorge Enriquez de Chivas pelea el balón con Arturo Gonzalez de Atlas durante el clásico en el Estadio Jalisco. Foto: German Quintana/StraffonImages

Sin anunciarse, sigilosamente llegaron a tres cuartos de cancha y enviaron un centro preciso al delantero Aldo De Nigris, quien recibió la pelota de espaldas en la medialuna y como si la jugada hubiera estado presente en sus sueños durante toda la semana, giró completamente su cuerpo, burló elegantemente a los defensas atlistas, levantó la mirada hacia la portería y en una fracción de segundos, disparó sin pensarlo dos veces al ángulo, anotando un golazo que desquicio a la afición Chiva en la tribuna. Al minuto 8 del primer tiempo, Chivas ya iba 1-0 en el marcador.

A partir de ahí con un cuadro rojinegro desorientado, Chivas dejó atrás momentáneamente su táctica de los últimos partidos y aprovechó su buen momento para seguir atacando al frente, pero tras un corto tiempo de hacerlo y el reacomodo rojinegro, volvió en la mitad del primer tiempo a recluirse en su propio terreno.

Pero ni así, los rojinegros en la mitad del primer tiempo, reaccionaron. En cambio las Chivas estuvieron más cerca de meter el segundo que Atlas de empatar el partido. Una tónica que continuó hasta los minutos finales del primer tiempo.

En ese lapso, lo único rescatable fue la resurreción de la afición rojinegra, que despertó del letargo anímico en el que entró tras el gol de Chivas, a medida de que su equipo se acercó al área rival. Pero sólo eso pudo hacer revivir, pues no hubo festejos ni gritos de sorpresa, ni siquiera una pequeña esperanza en alguna jugada, que pudiera dar un cambio en el marcador.

En el segundo tiempo, con una afición rojiblanca saltando rítmicamente en las gradas  moviendo de un lado a otro la estructura del estadio Jalisco, el cuadro rojiblanco volvió a sorprender tácticamente y a diferencia de su cierre en los primeros 45 minutos, se plegó al frente con el balón dominado y generando una serie de jugadas de peligro que provocaron el aliento de la afición, quienes buscando aniquilar definitivamente a los zorros, gritaron al unísono “Chivas, Chivas, Chivas”.

Eso  causó sorpresa en el cuadro rojinegro, vuelto a las andadas del juego sucio, cometiendo una, dos y hasta tres faltas consecutivas en su propio terreno, sin brújula ni expectativas.

La ofensiva rojiblanca cesó, Atlas se reacomodó en el campo y comenzó a generar peligro al frente. Inclusive, tuvo una oportunidad en un centro de Maikon Leite que pasó a unos centímetros de los jugadores rojinegros, quienes por más que se esforzaron por tocar el balón con cualquier parte del cuerpo, sólo observaron su trayectoria al pasar a unos centímetros de sus ojos.

Al 69, el estado casi se viene abajo con los movimientos ondulatorios provocados por un cabezazo de Facundo Erpen, quien remató a la portería tras el centro del tiro de esquina y fue negado al gol por el lance espectacular del guardameta Antonio Rodríguez, quien salvó a su equipo, hasta ese momento, conservador y mezquino, defendiéndose con uñas y dientes su triunfo momentáneo.

Lo cual, fue un aviso que un minuto después, se convirtió en una realidad cuando la delantera atlista, tras intentar de múltiples maneras conectar el balón al frente y toparse con un muro defensivo, mágicamente dejó el balón en los pies de José Ortigoza, quien solitario y con el marco abierto de par en par, disparó a gol que hizo estremecer la estructura del Jalisco y provocó el ruido ensordecedor del festejo rojinegro que terminó en un grito furioso de “Atlas, Atlas, Atlas”.

En ese momento, se vivieron quizá los mejores minutos del clásico. Los espacios aparecieron por ambos bandos de la cancha y se entró en una batalla encarnizada por el esférico.

Al 75, los aficionados rojinegros no cabían de intranquilidad en el estadio. Una y otra vez se llevaron las manos a la cabeza porque de nueva cuenta, se repetía la historia, un error tras otro en la definición final.

El final del partido, fue espectacular. Atlas se volcó al frente, condujo el balón con maestría, dejó plantados a los jugadores rojiblancos y estuvo a punto de anotar. Además, ambas barras, hicieron su papel. Cantaron con todas sus fuerzas y sus voces chocaron unas con otras, brindando un escenario sencillamente inigualable.

De parte de Atlas, la barra 51 se cubrió una y otra vez de banderas rojas y negras, que convirtieron la zona baja del estadio en su lado norte, en un auténtico mar rojinegro. De parte de Chivas, decenas de bengalas rojas iluminaron la planta alta del estadio en su zona sur, lo que evidenció la inoperatividad del despliegue policial a las afueras, donde en teoría se revisó a los aficionados.

Aficionados de Chivas, en la zona alta sur del Estadio Jalisco, encienden bengalas. Foto: Edgar Quintana / StraffonImages

Aficionados de Chivas, en la zona alta sur del Estadio Jalisco, encienden bengalas. Foto: Edgar Quintana / StraffonImages

De pronto, en la cabecera sur del estadio, la masa de aficionados rojiblancos reunidos en la porra comenzaron a correr de un lado a otro, mientras algunos de ellos se enfrentaban con los cuerpos de seguridad.

En el lugar, volaron los cascos, toletes y escudos. Ocho policías resultaron gravemente heridos e incluso uno de ellos, permaneció inerte en las gradas, tras recibir una golpiza por parte de unos cuantos aficionados, quienes en grupos pequeños, agredieron a los uniformados.

Así, el clásico tapatío quedó en el olvido y los cánticos de las barras fueron interrumpidos por el sonido de sirenas.

NO COMMENTS

  • deberian de prohibirle la entrada a la porra de chivas a cualquier estadio, vetan el estadio jalisco cuando se ve que la porra atlista no hizo nada ni los aficionados rojinegros tampoc, deberian de vetar el omnilife, si hace un ano los mismos de las chivas agredieron aficionados del leon en la calle y en el omnilfe y no hicieron nada al respecto.

    • que tiene que ver el OMNILIFE, los hecho fueron en el JALISCO no seas bruto.

    • Es responsabilidad de los organizadores del evento la seguridad del mismo desde la entrada hasta que termina, quizá por quererse ahorrar dinero no invirtieron en tanta seguridad y ahi están las consecuencias.

  • Deberían sancionar a toda la porra de chivas durante un buen tiempo al menos un torneo. Totalmente de acuerdo con el comentario anterior de prohibir la entrada a esa porra a los estadios. Una cosa es la pasión deportiva pero otra muy diferente es la agresión. Son personas sin cerebro que no miden las consecuencias y ojalá que los videos sirvan para detener sino a todos al menos a la mayoría de los involucrados.

  • No es por justificar lo injustificable, sólo es para contextualizar, en cuanto a lo de los autobuses de León, la agresión fue debida a un herido de bala de la barra de Chivas por parte de la barra de León en una visita a León en ese torneo, también hay que poner atención en la fuerza desmedida de las autoridades. http://www.youtube.com/watch?v=XZZBW0DAAYc

  • Guadalupe Marthell

    Esa porra es lo único que sabe hacer…y en todos los estadios! Ya como su equipo nomás no gana nada.. se quieren desquitar con la Afición contraria. No aprenden a la Komún apoyando a los Guerreros. Ellos si se enfocan en Apoyar y no andar de ardidos!!

  • El mundo enloquece segundo a segundo los mas bajos instintos de los humanos seran la putrefaccion de su especie.

  • que poca de los animales que se hacen pasar por personas deberian de hacerle lo mismo que le hicieron a los policias que gente perdon animales sin ofender a los animales.

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