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Detrás de un pintor está un dibujo, no una gran mujer, dice Antonio Ramírez

Ricardo Solís.-

Entrevista con el pintor Antonio Ramírez. foto: HŽéctor Jesúœs Herná‡ndez

Entrevista con el pintor Antonio Ramírez. foto: HŽéctor Jesúœs Herná‡ndez

Mañana viernes 10 de febrero a las 21 horas, en el Museo de Arte de Zapopan (MAZ) se inauguran tres exposiciones –evento precedido por una charla en el Auditorio Juan José Arreola que ofrecerán los artistas José Dávila, Marcel Dzama y Antonio Ramírez–, entre las que se encuentra una selección de casi 160 dibujos de Antonio Ramírez quien, en entrevista, detalla los diferentes propósitos que guardan estas piezas, su diversidad técnica y la importancia de este ejercicio disciplinar en su trabajo.

En palabras del pintor, el dibujo “es el principio de todo” y, aunque reconoce no tener muchos trabajos “formales” en este sentido, sí quiso incluir lo que llamó “dibujos de primera intención”, esto es, aquellos “donde nace la idea y la emoción; porque de ahí, algunos de ellos se convirtieron en cuadros, pero la mayoría no. De cualquier forma, cambia totalmente el dibujo al hacerlo en tela, porque exige otra cosa; bueno, a mí me pide –emocionalmente– otra cosa”.

En general, refiere el artista, “el dibujo es primigenio dentro de la plástica, desde tiempos muy antiguos. El trazo es fundamental. Puede verse en algunas piedras, a veces labrado o a veces pintado”; en estos términos, celebró la invitación de la directora del MAZ, Alicia Lozano, por lo que se dedicó a hacer su propia selección, en la que incluyó trabajos por “los que sentía una emoción especial”, aunque desdeñó algunos que juzgó “más trabajados, más pensados”, de manera que –considera– “lo que presento aquí es un poco como desnudarme, lo mismo que un escritor cuando describe su método de trabajo”.

Así, respecto de su proceso creativo, establece Ramírez que “muchas veces comienzo a la manera surrealista, haciendo lo que voy sintiendo sin involucrar mucho el raciocinio; luego empiezo a darle forma, pero muchas veces son cosas que, de principio a fin, se me antojan ricas, gráficamente”.

De esta forma, Dibujos es una muestra que se constituye como evidencia de soportes varios (retazos de papel o simples hojas de cuaderno) y técnicas múltiples, donde se hallan piezas a lápiz, tinta o pluma, “de repente, hasta con lo que tengo a la mano”, comenta el artista, “lo que trato es que corresponda al material que utilizo, a veces me falta algo y le meto otra cosa. Color, por ejemplo”.

En este sentido, el dibujo “es lo básico para la expresión plástica en general”, insiste Ramírez, “así sea abstracta la obra, es como la ‘obra negra’ de una construcción, y a veces resulta una casa sencilla o un palacio. Pero es el dibujo el que señala, también, si uno anda bajo de creatividad. Una especie de termómetro; porque hay días en que no sale nada”.

Para el pintor, en el principio, cuando se forma un artista, el dibujo es “una disciplina”, pero también puede servir para “mantener el brazo caliente; si no tengo una tela a la mano, dibujo; y en ocasiones sirve para hacer un grabado”.

Además, es posible apreciar en Dibujos –afirma Ramírez– una muestra amplia “de diferentes tendencias y vertientes dentro de mi trabajo. Eso me gusta, creo que se logra, con independencia de si soy buen o mal pintor, pero ahí estoy, me siento representado en estos dibujos”. A este respecto, cabe añadir que la exhibición incluye piezas con casi tres décadas de antigüedad, así como otras recientes.

“Me interesa mucho que los pintores vean la muestra; pero ante todo las personas que no se dedican al arte, para que valoren que detrás de un pintor se encuentra, no una gran mujer, sino que está el dibujo, la idea y la coordinación del cerebro con la mano para ofrecer sensaciones del mundo que nos rodea”.

En estos términos, el dibujo es enfrentado desde todos los registros emocionales por el artista, “desde lo doloroso e impactante, hasta lo divertido, la alegría y el placer, o el amor, o a veces varias cosas; porque el amor lo represento en ocasiones muy violento, pero el placer –digamos– orgásmico tiene una alta dosis de violencia interna, aunque también de ternura. Todo esto forma parte de la realidad”.

Aclara Ramírez que “más que lo simbólico, lo que me interesa es lo sensorial”; esto es, imágenes de las que no puede desprenderse porque, en su inherente violencia o manifestación de dolor, “es algo que te afecta y que te pasa, también, porque eres un ser humano”.

El pintor sostiene que, con todo y que algunos artistas contemporáneos “desdeñan el dibujo, casi nunca pueden prescindir de él. Cualquier proyecto, aunque sea una mera ocurrencia, a veces tienen que bocetarlas. Lo nieguen o no, el dibujo está siempre. Incluso para realizar una instalación (algo que a mí nunca me ha interesado mucho)”.

Dibujos de Antonio Ramírez, se inaugura en el MAZ mañana viernes 10 de febrero, a las 21 horas, lo mismo que las exposiciones Elogio de la sombra, de José Dávila, y A touch of evil / Un toque de maldad, de Marcel Dzama; la charla previa de los artistas dará inicio a las 20 horas.

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